Cuándo aparece un ataque de ansiedad y cómo superarlo

Hoy en día es habitual sufrir ataques de ansiedad. La situación por la que pasamos hace dos años y medio ha disparado este trastorno, y las diferentes inquietudes que vivimos diariamente también podrían explicar que la ansiedad sea una emoción ya aceptada por muchos.

Lo que habitualmente llamamos ataque de ansiedad o de pánico es una reacción desmesurada del nivel de ansiedad con el que vivimos habitualmente y que se manifiesta tanto a nivel psicológico como fisiológico. Así, no solo estaría implicado nuestro estado emocional y mental, sino también nuestro cuerpo.

Suele aparecer cuando la persona ha estado acumulando situaciones estresantes, aunque a veces no sea consciente de ello, y no hace falta que nos encontremos en un lugar especial para que aparezca, de hecho, en algunos casos, se produce un ataque de pánico en situaciones relajadas como estar viendo la televisión, por ejemplo.

Algunos de los síntomas que se presentan en un ataque de ansiedad son, según el psicólogo Carlos Postigo, licenciado en Psicología y miembro de Top Doctors:

– Malestar general intenso.

– Miedo a perder el control, volverse loco e incluso a morir.

– Despersonalización o sensación de no reconocerse a uno mismo.

– Sensación de inestabilidad, mareo e incluso desmayo.

– Malestar torácico o ‘nudo en el estómago’.

– Sensación de ahogo, falta de aliento y atragantamiento acompañados de hiperventilación.

– Fuertes palpitaciones con elevación de la frecuencia cardíaca.

– Sudoración, escalofríos, sofocos, hormigueos, temblores.

En general, la ansiedad se presenta cuando detectamos un peligro y todo nuestro cuerpo se activa, preparándose para dar una respuesta de lucha o huida. La psicóloga Laura Fuster cuenta que la ansiedad se convierte en un problema cuando detectamos peligros donde no los hay o su probabilidad de ocurrencia es muy baja: «En este sentido, casi cualquier situación que califiquemos como peligrosa para nosotros puede generarnos ansiedad: subir a un avión, conducir, una entrevista de trabajo, una conversación difícil con un amigo, hablar en público, etc.».

Lo que ven en su consulta de manera más habitual es que la persona padece síntomas de ansiedad o ataques de pánico sin que exista un motivo único. De hecho, muchos de sus pacientes, tal como comenta, «no saben explicar el motivo de su ansiedad en la primera sesión».

Normalmente, la ansiedad aparece en épocas de nuestra vida en las que se juntan diversas situaciones estresantes, por ejemplo, terminar los estudios, mudarnos de ciudad o cambiar de trabajo, entre otros muchos motivos. «Enfrentarnos a estos cambios requiere que utilicemos más recursos. Si esta situación se mantiene en el tiempo, aparece la ansiedad. Además, cuanto más tiempo pase, más probable es que aparezcan ataques de pánico», alerta Laura Fuster.

Al parecer, cuando vivimos un tiempo con ansiedad, suelen aparecer también problemas de sueño, de alimentación, descenso en la atención, la memoria, la concentración… y dejamos de hacer cosas que nos gustan, lo que, a su vez, aumenta la ansiedad. Es un circulo difícil de romper sin ayuda.

Superar un ataque de ansiedad

En el caso de que nos dé un ataque de ansiedad y aunque tengamos la sensación de pérdida de control y de no ser capaces de remediarlo, Carlos Postigo explica que debemos tener presente que «es algo temporal» y que si ponemos de nuestra parte, «vamos a conseguir superarlo». Para ello sería conveniente seguir los siguientes pasos:

  1. No te exijas a ti mismo el dejar de sentirte mal de forma automática e intenta no juzgarte ni sentirte culpable.
  2. Busca un espacio donde no sientas atosigado si estás con gente.
  3. Pon tu atención en un estímulo diferente a la sensación de ahogo y malestar.
  4. Si puedes, visualiza una escena de calma (playa, campo, cielo), un sonido que te ayude a relajarte, un perfume agradable…
  5. Haz respiraciones profundas sin forzarte.
  6. Háblate de manera relajada, calmada y respetuosa.
  7. Recuerda que acabará pasando.

«Lo primero que tenemos que hacer es entender muy bien el funcionamiento de la ansiedad, para perder el miedo a posibles futuros ataques. Es importante que la persona sepa que la ansiedad es muy incómoda y puede llegar a ser sumamente desagradable, pero no es peligrosa», asegura la psicóloga de Valencia.

Muchas personas que han padecido un ataque de pánico piensan que les va a dar un ataque al corazón o que se van a volver locos, por lo que hay que trabajar esos pensamientos para que no influyan en el día a día. «Tenemos que conocer los pensamientos que han surgido a raíz del ataque de pánico y cuáles han podido producirlo. Existen errores de pensamiento muy comunes como la anticipación, la generalización, el pensamiento dicotómico o catastrófico, etc. que pueden llevarnos a vivir con ansiedad situaciones que realmente son neutras.», concluye.

Por ABC, es

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