¿En qué consiste la aféresis terapéutica?

La aféresis terapéutica es un procedimiento de circulación extracorpórea que filtra la sangre mediante un dispositivo con finalidad terapéutica. Tiene por objetivo la extracción y la eliminación de los componentes considerados responsables de una patología, sin modificar el resto de las sustancias sanguíneas.

Forma parte de los procedimientos de depuración y, además, son múltiples los procedimientos de aféresis terapéutica que pueden realizarse. Se utiliza como alternativa terapéutica en determinadas enfermedades en las que el tratamiento convencional fracasa.

También es conocida como recambio plasmático terapéutico, debido a que separa el plasma de las células sanguíneas con filtración o centrifugación. Se emplea de forma general la primera.

¿Qué se requiere?

Para realizar la aféresis terapéutica se requiere lo siguiente:

  • Acceso vascular que proporcione un alto flujo de sangre: por lo general, se usan accesos vasculares semejantes a la hemodiálisis, como fístulas arteriovenosas o catéteres centrales. Solo en algunos casos puede usarse una vía periférica.
  • Anticoagulación: con heparina o citrato.
  • Monitoreo continuo: cuando se realiza el procedimiento de aféresis terapéutica, se debe tener un monitoreo constante de los signos vitales de la persona. Requiere personal capacitado y el uso de monitores.

¿Cómo funciona la aféresis terapéutica?

En la aféresis terapéutica se utilizan dos accesos vasculares; uno de entrada y uno de salida. Esto permite producir un circuito estéril que hace que la sangre circule de forma extracorpórea. Este circuito se conecta a un dispositivo especial que se encarga de filtrar los componentes.

Los componentes nocivos se quedan en el filtro, mientras que el resto retorna a la persona por el otro acceso vascular. De esta forma, se retienen complejos inmunes, autoanticuerpos, citoquinas proinflamatorias, metales pesados, toxinas, proteínas nocivas, exceso de colesterol, entre otros.

Diálisis.

Riesgos asociados a su implementación

Los riesgos de la aféresis terapéutica se relacionan con el acceso vascular, la anticoagulación y el elemento que sustituye el plasma extraído. Para el acceso venoso se requiere del uso de catéteres de gran calibre, que en ocasiones se traducen en complicaciones, como hemorragias, infecciones en el sitio de punción, trombosis o hasta neumotórax.

Además, la anticoagulación genera propensión al sangrado y, cuando se utiliza citrato, se reduce la concentración de calcio iónico sérico. Esto conlleva síntomas de hipocalcemia, como parestesias, náuseas, vómitos, sensación de frío y arritmias cardíacas.

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