El rock bien aceitado de Viniloversus

Chaquetas de cuero, guitarreos y  mucho contraluz marcaron la noche del sábado 12 de noviembre durante el concierto de la banda Viniloversus. En esa presentación Rodrigo Gonsalves mostró sus amplias habilidades como vocalista y, más aún, como encargado de las seis cuerdas. Durante las dos horas de recital, comandó el sonido de su habitual Eastwood Airline Map blanca que por momentos intercambió con una Gibson SG y otra acústica para los momentos más íntimos.

La selección de canciones mostró el crecimiento y el impacto cultural de esta agrupación en una generación -al menos-, apropiadamente aprovechando que el escenario de la Concha Acústica de Bello Monte fue el mismo que los cobijó en su debut hace más de tres lustros. Así se escucharon piezas tomadas de cada una de las placas discográficas, desde El día es hoy (2008) hasta VVV (2019), con los gritos del respetable mostrando el nivel de apego a cada una. La nostalgia también juega.

Fue, al menos así se percibió, un reencuentro de la producción con sus fanáticos. Pero en realidad Vinilo nunca se han ido, a pesar de migraciones, mudanzas, separaciones y cambios en la formación. Por eso se escucharon fuerte los coros en voces de los asistentes, se calibraron las peticiones de canciones específicas surgidas de gargantas desgarradas desde las gradas, se vieron lágrimas correr en algunas mejillas. Por eso se ha confirmado que «Ares» es un reflejo de una generación que alzó un grito contra la violencia que desangró a un país que sigue herido y sin cicatrizar, con todo y pirotecnia.

Vinilo nunca se ha ido, además, porque logran sonar como si los ensayos nunca pararan. Pero lo hacen, y a menudo. Sus integrantes viven, en general, en ciudades diferentes con agendas diferentes con ritmos de vida diferentes y con ocupaciones diferentes. En Florida, Carolina del Norte o Ciudad de México, cada uno de ellos desarrolla su propia historia haciendo cruzar las líneas cuando es posible. A alguno le ha tocado desempolvar tambores, a otro reconectar con viejas partituras y alguno más ausentarse de otros proyectos muy activos; pero todos juntos logran demostrar que la máquina de Viniloversus podrá bajar las revoluciones pero nunca se apaga.

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