El Disparo Emocional (La falacia Ad Hominiem)

EL DISPARO EMOCIONAL

BRAULIO JATAR ALONSO ( PROFESOR DE INTELIGENCIAS PARA EL ÉXITO)

La expresión «hay amores que matan» refleja el poder implícito en las emociones, aun entre las más hermosas de ellas. Ya hemos reseñado como los celos, asociados a un mal entendido, convierten a los amantes en asesinos. La palabra, así como todo lo que pueda ser captado por nuestros sentidos, se convierte también en un disparador que debe ser controlado. En cuántas discusiones vemos a la pareja lanzándose frases de un lado al otro, al igual que un par de vaqueros en duelo en medio de una calle del lejano Oeste. En lugar de balas se disparan descalificaciones e insultos de los denominados ad hominen, que escalan hasta el nivel de dañar para siempre la relación o, en el mejor de los casos, obligar al arrepentimiento con el consecuente perdón.

       El disparo emocional es tan letal como el de un arma de fuego. Cuando activamos en la otra persona su sistema de defensa ante el ataque, se hace previsible que  encontremos el choque de dos elefantes de frente cada uno empujando con todas sus fuerzas a quien lo reta. Una mirada displicente o retadora, al igual que una palabra hiriente es una bala disparada a un receptor que tiene tres opciones: devolver el disparo, apartarse de la línea de fuego,  o desestimarlo. Tal y como en el caso del par de vaqueros, el peor camino es el que conduce al reto y ante este escenario lo más recomendable es retirarse (físicamente) o desatenderlo (emocionalmente).

INSULTOS O AD HOMINIEN O LA FALACIA AD HOMINIEN

La falacia ad hominem tiene su base en el desvío de la discusión a terrenos distintos al tema en discusión. A los terrenos de las cualidades personales que no tienen relación con el tema y la argumentación. Es falacia en cuanto al desvío del tema con argumentos que no tienen relación con él. Los calificativos con que se describe a la persona son independientes de las argumentaciones que ella hace.

«… esta incompetente bocagrande, maleducada, que comercia mierda, toma un lado, ignora al otro y luego habla desde una plataforma más santa que tú, como si estuviera en una conferencia … Eres una mentirosa, una actriz aspirante barata, superficial, fallida, en el ámbito diplomático …»

Hay personas que tienen la virtud de esquivar los ataques. Son capaces de no aceptar que sus emociones se impongan sobre su racionalidad. Saben que el mejor pleito es el que se evita, como lo señala la expresión popular. En cada grupo hay quienes se destacan por esta capacidad tipo teflón, de refractar lo que le tiren encima, un insulto lo convierten en risa, una mirada agresiva en una esquiva y el ataque personal en un «tranquilo mi pana, yo no vine a pelear». 

       Algunos creen que esa conducta es cobarde, cuando  en realidad es un acierto desde todo punto de vista. Quienes así actúan lo hacen convencidos que en la relación o análisis de costo-beneficio son vencedores y los hechos les dan la razón. ¿Nuestra recomendación? Copien y aprendan de los que actúan bajo esa forma de control, ellos son los inteligentes emocionales, los otros posiblemente estén ahora en una tumba.

¿CÓMO PODEMOS CONTROLARLOS ?

Una vez identificados los disparadores emocionales, podemos iniciar el camino para aprender a manejarlos. Ser consciente de que estamos respondiendo a un desencadenante emocional concreto es el primer paso para ponerle freno. Si uno reconoce además esos disparadores, será capaz de tomar el control de sus sentimientos y evitar, al mismo tiempo, culpabilizar a los demás de sus reacciones o justificarlas constantemente. Nosotros somos los principales responsables y tenemos la capacidad de dejarnos enredar de nuevo por esa emoción o dejarla ir.

Extractos del libro : Lecciones de Inteligencia emocional en situaciones extremas de Braulio Jatar Alonso

Editor Reporte Confidencial / Abogado 18342 / Comunicador SNTP 8248 / Locutor 17210 / Profesor Inteligencias / Escritor / 7 libros amzn.to/2G3W6ja

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