Habemus Copa Davis Por Luis Eloy Añez

De vuelta a casa. Una gran sonrisa y alegría, volvió al rostro de la comunidad tenística venezolana: el cónclave –comité– de  Copa Davis de la Federación Internacional de Tenis (ITF),  dio  “humo blanco” – aprobación– para que Venezuela sea sede  en su próximo encuentro de Copa Davis, el evento, entre naciones, más importante y de mayor tradición del tenis mundial. 

Para esta ocasión, nuestro combinado tricolor se enfrentará a la selección de Hong Kong –Región Administrativa Especial de Hong Kong de la República Popular China-, en evento a realizarse en  las modernas instalaciones del Centro Nacional de Tenis, de la ciudad de Puerto Cabello, Edo. Carabobo, los días 3 y 4 de febrero del 2023. 

Estamos comenzando el año, con excelentes perspectivas para el tenis nacional. Se marca el final de 7 años de involución, que comenzaron desde que Venezuela, fuera sede -por última vez en 2016-, de una serie de Copa Davis y de muchos torneos juniors –Sub18– y profesionales internacionales, que se organizaban en el país. Fuimos excluidos radicalmente del calendario  internacional, a consecuencia del convulsionado y afectado país en que vivíamos. Muchos de nuestros problemas todavía persisten. No obstante, han habido mejoras significativas en cuanto a seguridad ciudadana, calma social –efecto enfriamiento de las protestas de calle-, el abastecimiento de alimentos y medicinas, y más recientemente, el control de la pandemia. Nuestra realidad tiene una mejor cara. Es compleja y difícil de entender. Mucho más desde la distancia.

Los astros se alinearon a favor

Estos referidos indicadores, aunado a la reactivación de las presentaciones de reconocidos artistas musicales internacionales, algunos torneos deportivos juniors y profesionales sudamericanos de otras disciplinas y el impulso, que ha significado, la gestión alrededor de la segunda edición del torneo de tenis  el “Drácula Open”, con la presencia de super leyendas  del tenis mundial, contribuyeron notoriamente para que la ITF, nos diera su voto de confianza. Este logro es el resultado matemático de muchos factores y actores que sumaron y se esforzaron para que se materializara. Todo indica, que a partir de ahora –de la Davis-, tendremos la oportunidad, de restablecer progresivamente nuestra inserción en el calendario internacional. El universo responde a lo que nos merecemos. 

En una mirada retrospectiva sobre el impacto que ha tenido nuestra exclusión de  la escena internacional, con el objetivo de entender y reencontrar el rumbo evolutivo de nuestro tenis nacional, cabe preguntarse: ¿Cuán profundo y reversible ha sido el daño?, ¿cuánto tiempo y que hace falta  para recuperar los espacios perdidos?, ¿qué significado tiene la Copa Davis para nuestros tenistas emergentes y del pasado?, ¿qué otros retos y barreras debemos resolver, para consolidar esta oportunidad?. 

Primer impacto

El desarrollo de un tenista o atleta élite, de cualquier disciplina, pasa  no solo por la necesidad de tener acceso a los mejores entrenadores y academias, sino también a su exposición internacional, para medirse contra los mejores jugadores de sus respectivas categorías. Es parte importante de su desarrollo. Al estar aislados y dificultarse sus viajes, por temas de costos u otra razón, su evolución se limita a la burbuja-país y se castra su progreso. Los tiempos de los atletas, no son reversibles: se “salvaron” aquellos pocos que lograron sufragar sus propios viajes de competencia o trasladaron su residencia, a otro país con cultura deportiva mundial. La cifra de los que no lo lograron nos puede sorprender. 

Segundo impacto 

En nuestros mejores momentos tenísticos, se realizaban en el país alrededor de 16 torneos internacionales -entre juniors y profesionales-, donde participaban las futuras estrellas del tenis mundial. En ese contexto, Venezuela fue siempre una parada fija para las destacadas figuras juniors y juveniles en ascenso. A partir del veto internacional (2016), todos los torneos  profesionales fueron eliminados del calendario –un duro golpe para nuestros prospectos emergentes– y la mayoría de los torneos juniors, del calendario Cosat/ITF, quedaron bajo la condición de “cerrados”, es decir, sólo para los atletas locales. 

Cabe destacar, que esto también afectó a los tenistas de nuestros países vecinos, como Colombia, Centro América y el Caribe, que por su cercanía al país, siempre nos incluían en sus giras. Ahora tienen que recorrer mayores distancias e incurrir en costos más elevados para asistir a los torneos. Su impacto, traspaso nuestras fronteras. 

Fueron tiempos memorables, cuando se celebraba a principios de cada año en el país, el emblemático Grado 1 Junior de la ITF -anteriormente el Grado A mundial juvenil-. Este campeonato, que ya cuenta con más de 35 años de historia, contaba con la presencia de 48 tenistas, de la rama masculina y femenina, ubicados entre los mejores 200 del mundo del ranking junior ITF, lo cual garantizaba un gran espectáculo. 

Con nostalgia recordamos cuando –en las instalaciones del Altamira Tennis Club-,  pudimos ver jugar y brillar a la tenista francesa Caroline García – Campeona en el 2010 y actual No. 4 del ranking mundial WTA–  y el noruego  Casper Ruud –Campeón en el 2015 y  actual No. 3 del mundo-. Ese era el nivel de exposición / proyección internacional, al que podían aspirar  nuestros tenistas criollos y en el que también se destacaron y triunfaron. 

Muchos de nuestros tenistas locales lograron participar en dicho torneo, bien por méritos de ranking ITF o por invitación especial –Wild Card-, que otorga el país sede. Lo mismo aplicaba a los torneos Futures profesionales, que se realizaban en el país y le daban a nuestros atletas la posibilidad de obtener puntos en el ranking ATP, que les permitía acceder a torneos en el exterior sin mayor problema. Esto era clave para incursionar en el circuito profesional a un menor costo. 

Tiempos de reconstrucción

Recuperar estos espacios va a tomar un tiempo e inexorablemente será de forma progresiva. Podríamos decir que estamos en “modo observación”. Es muy probable que en una primera etapa, tengamos que ir de torneo a la vez. Nos dieron un voto de confianza para la Davis, que debemos aprovechar y cada avance o espacio que ganemos, lo tenemos que trabajar duro y atesorar. Como todo proyecto en construcción, su éxito va a depender de un plan, de un esfuerzo colectivo, que nos implica, compromete y convoca a todos -desde nuestras posibilidades y responsabilidades- a participar. Igualmente, en esa fórmula, debemos  contar con el apoyo de las instancias o instituciones  públicas y privadas relevantes. 

Otros obstáculos, a los cuales se le deben encontrar una pronta  solución, para consolidar esta oportunidad, son: 1) ampliar la conectividad aérea –más cielos abiertos– principalmente con los países de nuestro continente;  2) mejorar los procesos de renovación y obtención de pasaportes y visas para nuestros atletas residentes en el exterior y locales y 3) restablecer el orden institucional federativo –nuestra imagen ante la comunidad internacional e ITF-,  alterado por un grupo minúsculo de personas. Avanzar, es el único verbo posible.  

Sobre la Copa Davis

Esta  ancestral Copa (1900), fue creada por un estadounidense, tenista y político,  llamado Dwight Filley Davis. El torneo nació como una idea entre compañeros del equipo de tenis de la Universidad de Harvard, que querían organizar un encuentro entre los Estados Unidos y Gran Bretaña –el Sr. Davis donó el primer trofeo-. Ya para la década de 1920 más de 20 naciones jugaban regularmente en la competencia. Y así, progresivamente su prestigio y afiliación fue creciendo hasta alcanzar las 153 naciones que actualmente lo integran. 

A lo largo de estos años, la ITF ha venido introduciendo cambios en su formato de Copa Davis. Entre los más recientes: en 1981, introdujo la creación del Grupo Mundial (16 naciones) que buscan la gloria todos los años. El resto de los países se dividieron en grupos (4) zonales regionales, con ascensos y descensos en juego. Ese mismo año, incluyó a un patrocinante comercial y ofreció por primera vez premios en efectivo. 

En el 2019, la ITF en búsqueda de darle un nuevo impulso y aumento sustancial en la inversión para el desarrollo global del tenis, estableció una colaboración histórica con el grupo Kosmos –liderada por el ex futbolista Gerard Pique-, que transformaron la Copa Davis. Entre los principales cambios en el formato encontramos: 1) se redujeron los partidos al mejor de 3 sets en vez de 5. Esto significó un cambio en la estrategia de la preparación. Como si pasáramos  de un Maratón a una carrera de 10K ; 2) se eliminaron los grupos zonales a partir del grupo 2. Es decir, ahora por sorteo de grupo –mundial, grupo 1 y 2-, una nación puede enfrentarse a otra de cualquier parte del mundo de su mismo grupo. Ejemplo: caso Venezuela que viajó a Indonesia (marzo 2021); 3) Se incrementaron sustancialmente los premios, para que de allí se hiciera una mayor inversión en el desarrollo del tenis local y 4) se creó un evento de final de temporada – con los mejores 16 del mundo- al buen estilo de un Mundial de Futbol. 

La celebridad y experiencia de este evento ha sido única e inspiradora, tanto para los jugadores, como para la comunidad tenística de cada país. Los más grandes del tenis de todos los tiempos, han participado y llevado con gran orgullo la camiseta de sus respectivos países. Ahora bien, no todo es como parece. El sistema de eliminatorias y los torneos del circuito ATP, han alejado a muchos de sus jugadores estrellas en momentos importantes para el país. 

Al respecto, Carlos Moya, ex No. 1 del mundo (marzo 1999) y ex capitán del equipo español (2014), en entrevista ofrecida al diario español El Confidencial (2015) comentó: “La gente puede tener  una idea de la Davis que no es la realidad. El 99.9% de los jugadores viven es de la ATP – la que les da de comer– y los grandes éxitos son los que consiguen en la ATP”… “esto influye mucho en el tenista a la hora de acudir o no a la llamada del capitán, lo que se le hace especialmente difícil verlos en todas las eliminatorias a lo largo del año, aunado a lo apretado del calendario. Si un jugador no quiere asistir a una Davis, no va a venir. Lo entiendo porque fui jugador”…“no es fácil montar la estructura de una Copa Davis. Por eso es muy importante que los jugadores se lleven bien con el capitán”. La ITF ha hecho y seguirá haciendo esfuerzos por actualizarse a los nuevos tiempos, sin embargo siempre habrán temas personales que se deberán entender y respetar. El show debe continuar… 

Nuestro equipo Davis

Venezuela hizo su debut en la Davis en el año 1957. Sus momentos de mejor figuración fue en los años 1960 y 1963, cuando alcanzó la final del Grupo Americano y posteriormente jugó las eliminatorias del Grupo Mundial en 1995 y en el 2000,  de la mano de nuestros tenistas Nicolas Pereira y Maurice Ruah, quienes alcanzaron los mejores resultados de nuestra historia en la Davis y le dieron mucha inspiración al tenis venezolano. 

En nuestro panteón de héroes, junto a Pereira y Ruah, también merecen un especial reconocimiento figuras destacadas como: Humphrey Hose, Isaías Pimentel(+), Jorge Andrew, Alfonso Mora, Juan Carlos Bianchi, Yony Romero, Jimmy Szymanski, Carlos Claveri, Abraham Sojo, Iñaqui Calvo, José A. de Armas, Piero Luisi, David Navarrete, Jhonnatan Medina, Román Recarte, David Souto, Roberto Maytin, Ricardo Rodríguez, Luis David Martínez, Kepler Orellana y muchos más…todos ellos dejaron a nuestra bandera en alto, le dieron muchas alegrías al país y continuidad a los logros de sus antecesores. 

Para nuestro próximo encuentro contra la aguerrida selección de Hong Kong –ranking # 56 de Copa Davis – nuestro  equipo tricolor –ranking # 66 Copa Davis– se  presenta ante un gran desafío. Potencialmente solo contamos con 2 tenistas de alta trayectoria profesional. Ellos son: Ricardo Rodríguez (ranking #840 ATP en singles y 693 en dobles) y Luis David Martínez (ranking # 99 ATP en dobles). El resto de la selección, lo conformarán los mejores juveniles disponibles –en su mayoría estudiando en la universidad en USA-, con muy poca o ninguna experiencia en el circuito profesional. Le tocará a 2 de nuestros más experimentados entrenadores y ex tenistas profesionales que son: Willy Campos (Capitán) y Román Recarte (Co-Capitán), armar y dirigir al equipo hacia la victoria.  ¡Mucho éxito muchachos! 

Cabe destacar que nuestra representación, desde hace ya varios años, viene atravesando una fase crítica de sequía o falta de una generación de relevo, afectada por tantos años de aislamiento y dificultades. Tiempos en que la gran mayoría de nuestros tenistas no tuvieron la oportunidad de incursionar en el circuito profesional, por todo lo que conlleva el alto costo de mantenerse activo como profesional y probar suerte en tierras foráneas. Esta ausencia de 7 años le ha hecho mucho daño a nuestro tenis nacional, a la continuidad y muy probablemente al deseo de representar al país como se sentía antes. Ya es hora de levantarnos. Ninguna tormenta es eterna. 

Ha llegado el momento de analizar, recapacitar e intentar sumar, para que el equipo –y el tenis nacional– recupere y supere el lugar/nivel al que llegó a alcanzar. De resolver, el cómo contar y desarrollar a los mejores jugadores. De reconocer los errores. De encontrarle solución a los problemas. De concertar y establecer un buen dialogo y trabajo de equipo entre todos los actores, en pro de un objetivo y proyecto en común. Esta meta, también va a requerir el despojarse  de la armadura de los egos e  intereses personales, que suelen aparecer y limita la visión sobre la realidad e interfiere en el proceso evolutivo de cualquier iniciativa o proyecto. 

Ahora, me pregunto: ¿Por dónde empezar? ¿existe algún plan o modelo que  podamos adoptar para seguir una ruta probada para alcanzar nuestras metas a  mediano / largo plazo? ¿quién o quiénes lo pueden liderizar?

El Modelo Italiano

Un buen ejemplo de lo posible –aprovechando para tomar algunas ideas-, se ilustra en el caso del Sistema Italiano. El país de la bota, ha tenido un crecimiento exponencial impresionante de jugadores juveniles –Sub 21– entre los top 200 de la ATP, que supera a todos los países del selecto grupo de las federaciones más importantes a nivel mundial. Actualmente, cuenta con 9 jugadores  –incluyendo a Jannick Sinner,  No. 15 del ranking ATP y Lorenzo Mussetti No. 23 del ranking ATP-, seguido por los  Estados Unidos con 4 y Argentina con 2. Otros 5 países cuentan con 1 tenista juvenil, entre ellos España con Carlitos Alcaraz, No. 1 del ranking ATP.

De acuerdo a un artículo publicado  por ESPN Sports (Sept. 2022), el secreto del crecimiento tenístico de Italia proviene de distintas factores: 1) la cantidad de torneos Challengers (28) –circuito ATP– y Futures (24) –circuito ITF-, que se realizan durante el año, en todas las superficies, a lo largo y ancho del país. Esto aunado a los emblemáticos Master 1.000 de Roma, el Next Gen Finals y ATP Finals; 2) 10.000 entrenadores de altísima calidad que forman parte del sistema y se encuentran en todas partes. De ese total, 200 de ellos están dedicados a los mejores jugadores del mundo de 18 años; 3) Periódicamente, la federación reúne a sus mejores prospectos para evaluaciones generales –y sus correspondientes correctivos– con especialistas de las ciencias del deporte. Asimismo, reciben apoyo económico para cubrir gastos de  algunas giras y 4) La masificación e incentivación a temprana edad, para jugar al tenis por encima de otros deportes. En resumen: es una combinación de visión, compromiso, recursos, materia prima y cantidad de torneos. ¡Bravo Azzurri!

Volviendo a nuestra realidad y a esta gran oportunidad que se nos presenta de ser sede en casa, necesitamos volver a creer. A cambiar nuestra narrativa país. A apostarle a nuestro talento nacional, a un proyecto y a ese compromiso. A detener todo lo que se parezca al odio y al rencor. El deporte es también un pasaporte para regresar, para la reconstrucción del país y el tenis que nos merecemos. Buscamos a un buen piloto y tripulación que nos ponga a volar alto, contra viento y marea, que no se rinda. ¡2023 vamos con todo!.

@luiseloy360

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