Ama de casa colombiana endulza al país con las obleas de su empresa familiar

Fuente: EDC

Hace diez años Natalia Quintero comenzó con poco conocimiento e improvisación una fábrica de galletas en la terraza de una casa en Medellín (noroeste) que con el tiempo transformó en una prospera compañía familiar con la que endulza a toda Colombia con sus obleas.

La idea de negocio empezó con la fabricación de cucuruchos y conchas, una especie de galletas para servir helados, pero se derrumbó tras dos años de operación al no encontrar su punto de equilibrio.

“Todo se fue a pique por el mal manejo”, contó a Efe Quintero, a quien ese fracaso también le costó su matrimonio.

Volver a empezar, tanto en lo personal como en lo laboral, plantó la primera semilla de la empresa que hoy marcha como un reloj y que despacha pedidos por todo el país: “nuestros productos están desde la Guajira hasta Amazonas, e incluso hemos hecho envíos a Estados Unidos, España y México”.

Para reunir el dinero que le permitiera gestar un nuevo emprendimiento, Natalia Quintero ingresó a una compañía telefónica y su esposo, Juan Carlos Usuriaga, empezó a trabajar como conductor.

Con los ahorros compraron las primeras diez máquinas y empezaron a “fabricar otra vez”, relató la empresaria, quien detectó junto a su socio y pareja una “oportunidad de vida” en las obleas, mercado que dice estaba “descuidado”.

Así nació “Obleas Michel”, que lleva el nombre de la tercera hija del matrimonio, pues su llegada representó prosperidad y un nuevo comienzo para la familia.

Entre las innovaciones de la compañía se encuentran máquinas modificadas que fabrican obleas más gruesas y productos más estéticos, un “tipo distinto de galleta” que en el país andino se come habitualmente con dulces como arequipe o mermeladas.

“Mi esposo es muy inteligente, a él se le ocurrió ese cambio”, admitió Quintero sobre esa fórmula propia que potenciaron al trabajar por un largo tiempo junto a ingenieros de alimentos y tras ensayar distintos ingredientes.

“Fue un ‘boom’ porque nadie conocía ese tipo de oblea dura, que no se parte ni se pone blanda. Son crocantes de principio a fin”, detalló con orgullo la empresaria.

Desde ese momento “pegamos fuerte con nuestras obleas” y, paulatinamente, aumentaron los pedidos y elevaron las ventas.

“Obleas Michel” empezó con dos clientes y en un mes vendía un millón de pesos (unos 300 dólares) en productos, pero al poco tiempo esa cifra aumentó para darle entrada a un primer empleado y recibir otro guiño del destino al ganar un incentivo económico que permitió comprar una máquina que triplicó la producción.

Pero el cambio significativo vino al alternar su innovación y dedicación con capacitaciones en la Corporación Interactuar, donde Quintero cursó tres niveles del Método Base de Aceleración, con los que acogió herramientas para gerenciar y transformar su vida.

“Ahí empezó todo el cambio. Sin ese conocimiento, esta empresa no sería lo que es. Empezamos por hacer cosas como definir horarios y delegar funciones”, relató la gerente de la compañía, que ahora emplea a 16 personas y pasó de fabricar 500 a 25.000 obleas al día.

“No soy la misma mujer. Hasta físicamente cambié mucho. Me siento empoderada y con otra mentalidad. Me siento capaz y con la fuerza para salir adelante”, expresó.

La transformación empresarial incluso mejoró su matrimonio al lograr una comunicación más fluida y conseguir diferenciar los roles después de vivir momentos complejos, pues su esposo, en un comienzo, “no podía aceptar que una mujer liderara más que él”.

“Fue difícil cambiarle ese chip. Era un hombre más cerrado y machista”, sostuvo Quintero.

La directora de Servicios de Conocimiento y Redes de Interactuar, Andrea Zuluaga, precisó a Efe que esa corporación atendió en 2018 a 40.000 emprendedores, de los cuales el 56 % eran mujeres, lo que ilustra que el mundo empresarial de a poco se ha ido equilibrando.

“La mujer ocupa un rol importante en la empresa”, afirmó Zuluaga, quien admitió que “a nivel cultural todavía no es fácil”, pues en ocasiones “los hombres las cohíben” y ellas se privan de “dar el salto” con sus negocios, por lo que la entidad trabaja para cerrar esa brecha.

En ese trabajo de formación en emprendimiento, Zuluaga identificó que “la mujer se empodera y es disciplinada”, y eso lo refleja “Obleas Michel”, una empresa exitosa con proyección, incluso internacional.

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