Dolor y tensión muscular por estrés

Fuente: Mejor con Salud

El dolor y la tensión muscular por estrés son fenómenos que no se han reconocido hasta hace algunas décadas. Antes se pensaba que el estrés era un problema exclusivamente mental, que no tenía nada que ver con los procesos orgánicos. Afortunadamente, las neurociencias nos han sacado de este error.

Actualmente sabemos que el estrés es también un hecho orgánico. Tenemos conocimiento, además, de que genera múltiples consecuencias para la salud. Entre ellas están el dolor y la tensión muscular por estrés.

Pese a todo, es incontable el número de personas que sufren estas afecciones y no se han dado cuenta de ello. Creen que esos problemas musculares, los dolores de cabeza y similares tienen su origen en otros factores.

El estrés

dolor de cabeza al tomar café

Todos hemos oído hablar del estrés, pero no siempre conocemos el significado real de esta palabra. Para definirlo de una forma muy sencilla, podemos afirmar que el estrés es el estado fisiológico que tiene lugar en las situaciones de peligro, bien sea este real o imaginario.

El estrés no es negativo por sí mismo. Cuando existe una amenaza real, el organismo debe prepararse fisiológicamente para la defensa, la huida o el ataque. Esto forma parte de nuestro equipo de supervivencia y es saludable. Si una persona no siente temor, tampoco eludirá el peligro y podrá ser víctima de esa amenaza real.

El estrés se torna patológico, o negativo, cuando no existe un peligro real y, sin embargo, el cuerpo se prepara para enfrentarlo. También cuando esa sensación permanece, incluso mucho después de que se haya sorteado la amenaza de manera efectiva.

Efectos del estrés en el organismo

Cada uno de los sentimientos y emociones que experimentamos afectan a nuestro organismo. A veces de manera positiva y otras veces de forma negativa. El dolor y la tensión muscular por estrés se manifiestan de muchas maneras.

Es muy usual que una persona con estrés crónico presente dolores de cabeza frecuentes, así como dolores en el pecho y en diversos músculos del cuerpo. Así mismo, son muy frecuentes los malestares estomacales, la sensación de fatiga constante, la disminución del deseo sexual y las dificultades para dormir.

Todo esto sin contar, por supuesto, con los efectos que el estrés tiene sobre el estado de ánimo y el comportamiento. Entre ellos, ansiedad, agobio, decaimiento, irritabilidad, etc.

Dolor por estrés

Uno de los síntomas frecuentes del dolor y de la tensión muscular por estrés es la cefalea tensional. Este es un tipo de dolor de cabeza que se siente en uno o ambos lados de la cabeza. Generalmente, afecta al área posterior occipital, lateral, parietal o anterior frontal del cráneo.

A veces, se manifiesta como un dolor sostenido y, otras veces, de forma pulsátil. Así mismo, es muy habitual que vaya acompañado de dolor en la nuca o en los hombros. Este tipo de dolor se maneja mejor a través de la fisioterapia que mediante el empleo de analgésicos.

Tensión muscular por estrés

Mujer estresada

Cuando una persona siente estrés, inmediatamente se produce una tensión muscular. Esto hace que se reduzca el flujo sanguíneo hacia las zonas del cuerpo que están tensionadas. Como resultado, disminuye el suministro de oxígeno hacia esa área y, en cambio, hay mayor producción de ácido láctico y metabolitos tóxicos.

Si esta situación se mantiene por mucho tiempo, el resultado es un dolor muscular crónico, contracturas e, incluso, espasmos musculares. El estrés suele afectar los músculos de las siguientes zonas:

  • Mandíbula.
  • Entrecejo.
  • Cuello.
  • Hombros.
  • Espalda.

El estrés también aumenta el riesgo de sufrir lesiones. La tensión muscular lleva a que los músculos se mantengan agarrotados. En esas condiciones, es más fácil que se produzca un desgarro.

Evitar el dolor y la tensión muscular por estrés

La mejor manera de evitar el dolor y la tensión muscular por estrés es resolviendo el problema de base, es decir, el estrés. Lo ideal es que se combine un tratamiento psicológico con alguna práctica física. Esta puede ser fisioterapia, deporte, danza, etc.

Hay terapias psicológicas de diferentes tipos y todas ellas incluyen protocolos para el manejo del estrés. Estos procesos específicos no suelen tomar mucho tiempo, a menos que haya otros problemas de fondo que requieran de una atención más prolongada.

Toda actividad física es también aconsejable. Hacer ejercicio durante 15 minutos cada día es muy recomendable. También lo es hacer una caminata diaria de media hora o practicar algún deporte, así como las prácticas de yoga o de técnicas de relajación.

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