La herramienta del diablo, Por Rubén Darío Mata.

Fuente: Rubén Darío Mata

Según cuenta un viejo juglar, el Diablo se iba a retirar de sus negocios y puso en venta todas sus herramientas. En el estante colocado para tal fin se exhibieron todos los implementos utilizados por el Maligno para joder a la humanidad: El odio, los celos, la envidia, la malicia, el engaño y muchos otros adminículos utilizados para sus labores de maldad, incluyendo una herramienta que estaba un poco apartada del resto, que se veía bastante desgastada, pero era tan costosa que nadie tenía lo suficiente para pagarla. Alguien le preguntó a Lucifer por el nombre de la dispendiosa herramienta, a lo que respondió: “Es mi favorita, se llama Desaliento, cuando me fallan las otras herramientas, apelo a esta que es casi infalible; me permite entrar fácilmente en el alma de las personas y hacer con ellas lo que me dé la gana. Lo mejor del caso es que nadie imagina que el Desaliento me pertenece, por lo que penetro las conciencias y logro vaciar los corazones”.

 

Todas las herramientas fueron vendidas en la diabólica venta de garaje, menos el Desaliento, cuyo precio era tan alto que nadie pudo comprarlo y aún sigue siendo propiedad del Diablo, y lo peor es que la mayoría continúa sin saberlo. Al no lograr venderlo, Belcebú optó por alquilar el Desaliento a los seres terrenales de oscuridad, remedadores del mal en todos los tiempos, a lo largo y ancho de una esfera llamada planeta Tierra. Sus mejores clientes son autócratas, dictadores, tiranos y una choricera de perversos etcéteras, que no andan con mucha vaina para alquilarle a cualquier precio el Desaliento al señor Mandinga. El Desaliento es un infame producto que viene en diversas presentaciones y se publicita sin rubor profusamente por diversos medios, ¡hasta en cadena nacional! La denegación de la justicia, la hiperinflación inducida por políticas erradamente suicidas que hace añicos la economía doméstica, la escasez brutal de alimentos y medicinas, las elecciones bufas, el híper cinismo de los camaradas y tantas cosas más, son maneras de promover el Desaliento para inocularlo como un veneno en el alma de los desesperados. Pero también estimula el Desaliento una oposición desunida, apostando al fracaso mutuo y de espalda a los más sagrados intereses de la gente. Tal vez algunos que no se dan cuenta que le están haciendo el trabajito al bicho aquel del tridente que habita en el caluroso sótano, sin embargo hay otros, los peorcitos, que simplemente se hacen los pendejos porque saben perfectamente el daño que causan. Pero Dios le dio a la humanidad una maravillosa herramienta que representa el mejor antídoto contra el Desaliento; se llama Esperanza. Mientras exista esperanza no hay desaliento que valga. Dicen que no hay mal que dure cien años, ni veinte tampoco. El mundo nos está mirando ahora de una manera muy distinta y podemos ver su mano extendida y casi tocarla. También en Venezuela aún queda gente muy valiosa, inmune a los estúpidos egos, con las mejores intenciones y la más férrea voluntad para iniciar la reconstrucción de nuestro país interpretando el verdadero sentir nacional. Representan la luz al final del túnel, cada día más brillante, por eso el Desaliento se afana en extinguirla; pero la Esperanza es más fuerte porque fue inventada  por la Providencia y Dios está con Venezuela. “Nunca prives a nadie de la esperanza, puede ser lo único que una persona posea” (Madre Teresa de Calcuta).

 

-RUBÉN DARÍO MATA-

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