Mira cómo prevenir los terrores nocturnos en la infancia

Fuente: Agencias

Si la calma de la noche y el sueño profundo de tu hijo se está viendo afectado por algunas situaciones que le provocan estrés y terminan con gritos y llantos puede estar sufriendo de terrores nocturnos.

Explica la psicóloga Valentina Zárraga que los terrores nocturnos aparecen alrededor de los 2 años y 6 meses y estos, al contrario de las pesadillas, ocurren durante la fase del sueño profundo.

 ¿Cómo se manifiestan?

Usualmente el niño podría estar manteniendo una actividad motora bastante evidente, como estar sentado en la cama, gritar, llorar, entre otros, incluso con los ojos abiertos; sin embargo, sigue durmiendo y durante estos episodios no puede ver, escuchar o entender lo que sucede a su alrededor, de hecho, al próximo día no recuerda lo que ocurrió, a diferencia de las pesadillas que sí pueden rememorarse posteriormente.

El período de tiempo en el que suelen suscitarse los terrores nocturnos son de 2 a 3 horas luego que el infante se ha dormido, cuando el organismo pasa de un estado de sueño al otro, este cambio tiende a ser sutil, sin embargo, en algunos niños se manifiesta de manera violenta, causando la aparición de los terrores nocturnos. La edad en la que generalmente se manifiestan es alrededor de los 2 años y 6 meses.

 ¿Qué hacer?

Aunque naturalmente resulta complicado ver a alguien “padecer” y no poderlo ayudar, es sumamente importante no despertarlo, debido a que, inicialmente resulta complicado conseguirlo, además que el niño podría sentirse desorientado y confundido, además que podría experimentar temor al observar y escuchar por parte de sus padres, o de otra persona que lo haya despertado, lo que acaba de suceder, trayendo como consecuencia una significativa dificultad para volver a dormir. Cabe destacar que ante estos episodios no existe un tratamiento médico, sin embargo, la literatura y experiencias indican que los terrores nocturnos al cabo de algunos minutos cesarán, de manera que el infante conseguirá un estado de sueño tranquilo, como si el incidente no hubiese sucedido.

 ¿Cómo prevenirlos?

– Establecer una hora precisa para ir a dormir.

– Poner en práctica una rutina relajante antes de ir a la cama (tomar un baño, escuchar música suave, leer un cuento, entre otros).

– Evitar que el infante esté expuesto a situaciones estresantes antes de dormir, como discusiones entre familiares, programas de televisión o juegos electrónicos que inciten a la violencia, etc.

– Asegurarse de que el infante tenga suficientes horas de sueño y que las mismas le brinden el suficiente descanso, así como, energía para continuar el siguiente día con las actividades cotidianas.

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